A propósito del Aleluya de Leonard Cohen

Esta impresionante canción siempre me ha parecido una de esas canciones que una vez que las oyes se te quedan para siempre en un rinconcito del corazón de por vida.

Pero… ¿qué quiere expresar Leonard Cohen con su Aleluya?

Durante estos años que llevo escuchándola, he ido atreviéndome a realizar una interpretación del significado de la letra de la canción que he compartido con algunas personas cercanas y que ahora me atrevo a poner por escrito:

Para mí la pregunta fundamental es ¿cuál es el “aleluya” de Leonard Cohen? ¿Es el “aleluya” triunfalista de quien ha ganado una gran carrera o será el “aleluya” de quien cree que Dios está con él en la guerra que acaba de ganar o el “aleluya” de quien se alza con la victoria de la conquista de un pueblo? Creo que no.

Leonard Cohen interpreta su aleluya a la luz de la historia de David. ¿Quién es David? David fue el segundo gran rey del reino de Israel (±1000 a.C.). Una persona justa, poeta, fiel a su Dios y dedicada a su pueblo.

Sin embargo, David se enamora de Betsabé, mujer Urías el hitita (2Sm 11), y la deja embarazada. Ante el problema que se le plantea al adúltero rey, decide llamar a Urías a su palacio (estaba en la guerra, ya que pertenecía al ejército de David) y emborracharlo para que se acueste con su mujer y así evitar el problema. Esto lo hace por dos veces. Pero no funciona, ya que Urías no entra en su casa, sino que se queda fuera de la misma. Al preguntarle David que por qué hace esto, Urías le responde que no va a pasar una noche en el caliente lecho de su casa con su mujer, mientras sus hombres están en plena batalla pasando calamidades. Ante esta salida de Urías, David decide darle una carta real a Urías para que la lleve al general que está al frente de la contienda en la que pone explícitamente, del puño y letra de David, que ponga a Urías en la primera línea de batalla y que le dejen solo para que le maten. Así es como matan a Urías consecuencia de la orden de David.

Éste es el David que Leonard Cohen evoca en su Aleluya.

El Aleluya de Leonard Cohen es el aleluya del remordimiento, de quien se sabe pecador, débil, injusto, pero que aún así sigue cantando aleluya, porque asume su situación desde el amor que siente y que es más poderoso que el propio pecado.

Es el aleluya, no triunfalista, sino que sale de la debilidad asumida, del reconocimiento de la propia limitación, contingencia y pecado.

Después de que David manda matar a Urías, le visita Natán el profeta. Natán le cuenta una historia (2Sm 12). Le dice: David, quiero contarte una historia de un rico y de un pobre. Al rico le vienen a cenar unos amigos y para darles de cenar, roba al pobre su único animal. Ante esta historia, David se subleva y le dice a Natán: dime inmediatamente quién es ese hombre que pagará por su injusticia. Entonces Natán le dice: ese hombre eres tú.

David, lejos de enrocarse en su poder e injusticia, se arrepiente y pide perdón, al tiempo que resarce a la familia de Urías el hitita.

David es capaz de asumir su propia condición de adúltero y asesino, por amor. Por su amor por Betsabé. Ese el aleluya de Leonard Cohen. Un aleluya cantado desde la asunción del sufrimiento por amor. Un aleluya cantado desde la experiencia de quien pierde por amor, de que el amor puede sanarlo todo, de que el amor es más fuerte que todo, incluso hasta dar la propia vida por amor. Igual que hizo Jesús de Nazaret. ¿Si no qué sentido tiene el perdonar 70 veces 7 de Jesús, o el poner la otra mejilla o la propia muerte en cruz de Jesús de Nazaret? El mensaje central de Jesús es que el amor es lo que es divino, el amor es lo que salva, es el amor el único valor que merece la pena ser convertido en objetivo de vida plena.

El aleluya de Leonard Cohen es un canto de confianza radical en Dios, que tras haber vivido la experiencia del amor es capaz de superar e integrar la propia condición débil y pecadora.

La condición humana es por naturaleza ambigua, con claro-oscuros, débil y contingente. La única fuerza capaz de empastar, juntar, sanar y curar la ambigüedad del ser humano es el amor. El amor no elimina la contradicción, debilidad y contingencia humana, sino que la empasta, la hace soportable, la hace asumible. El amor es la cola que junta las piezas contradictorias del ser humano.

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