CIENTÍFICOS METIDOS A MORALISTAS

Hace unos días he asistido a una jornada formativa sobre neurociencia organizada por Kristau Eskola.

El contenido de la misma no fue, precisamente, muy orientado hacia la docencia, cosa que se echa de menos, ya que se supone, estas jornadas tienen que contribuir al buen hacer de la práctica docente.

Esto en sí, es ya un gran inconveniente, aunque tampoco está mal estar al tanto de las investigaciones científicas en el campo de la neurociencia.

Sin embargo, el colmo fue cuando los científicos, por arte de magia, se convierte en moralistas y especialistas en ética.

Me explico. Las investigaciones realizadas por el BCBL en el campo de la neurociencia cognitiva, en concreto en el uso del lenguaje, concluyen que cuando una persona usa un lenguaje que no es su lengua materna, las decisiones que toma tienen un componente más desapegado, menos mediatizado por las emociones. Es decir, se toman decisiones más vinculadas a la racionalidad práctica que a las emociones.

Por emociones podemos entender, por ejemplo, la empatía, la capacidad de entender el sufrimiento de los demás, la capacidad de emocionarse con los logros de los demás… es decir, todos los sentimientos y emociones que consiguen hacernos más sensibles, más afectivos, más delicados, más empáticos.

Y aquí es cuando el científico ponente de turno, dice al auditorio, ante mi perplejidad y absoluto asombro, que las decisiones que no contiene emociones son mejores porque se toman sólo desde la razón.

Es decir, ¿¿que es mejor una decisión no empática, no sensible, no delicada…?? Terrible.

Una vez más se ve cómo la ciencia, cuando pretende acaparar todos los campos de saber, acaba fagocitando los campos que no le son competentes y acaba sacando conclusiones muy peligrosas para el género humano.

Simplemente impresentable.

Dejemos que la ciencia ilumine su campo, aprovechemos su saber, pero no dejemos que invadan campos que no les son propios, porque podemos olvidar dimensiones fundamentales del ser humano.

Personalmente me quedo con que, si una persona debe tomar decisiones fundamentales en su vida y/o que afecten a otros, es mejor que lo haga en su lengua materna.

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