LA PASCUA Y LOS CRISTIANOS

La semana pasada celebramos la resurrección de Jesús como culmen de la Semana Santa. Ahora estamos en lo que se llama el tiempo pascual, que viene a ser la oferta litúrgica y vivencial de la Iglesia para profundizar vital y experiencialmente en el acontecimiento de la resurrección y en lo que eso implica para y en las vidas de los cristianos.

Desde el punto de vista de la fe cristiana, esta es la fiesta más importante, sin lugar a dudas. El mismo San Pablo escribe en una de sus cartas del Nuevo Testamento que “si Jesús no ha resucitado vana es nuestra fe”, es decir, la fe no tiene sentido, sería una total y absoluta farsa, si el acontecimiento de la resurrección de Jesús de Nazaret fuera mentira o sencillamente nunca hubiera ocurrido.

Sin embargo, ¿es así en la vida real y diaria de los cristianos de a pie?

Las comunidades cristianas, por lo menos en Europa y en occidente, cada vez son más minoritarias. Cada vez hay menos cristianos que lleven una vida ligada a la práctica religiosa, aunque es cierto que las encuestas sorprenden por el alto índice de personas que se declaran cristianas en nuestras sociedades, aunque luego “no practiquen”. Hay un claro desfase entre la convicción identitaria y la pertenencia a la Iglesia católica o protestante.

No ocurre así en américa ni en África ni en Ásia, donde las comunidades cristianas cada vez tienen más personas y el número de creyentes crece claramente.

El debilitamiento de las comunidades cristianas de Europa hace que se viva con mucha tensión la coherencia de vida que exige la fe, y las prácticas derivadas de ritos sociales que imponen las prácticas sociales. Por ejemplo, me parece que la Semana Santa es víctima clara de esta situación. Los ritos sociales dan mucho más boato y colorido a la Navidad que a la Semana Santa. En Navidad las calles, los comercios, las grandes superficies, los supermercados… todo se reviste de “ambiente” navideño. ¿Ocurre lo mismo en Semana Santa? No creo.

La Semana Santa debiera ser el núcleo celebrativo y central en la vida de los cristianos, y sin embargo no me parece que sea así.

¿Qué se puede hacer al respecto?

El papa Francisco está diciendo por activa y por pasiva que el cristianismo no se extiende por proselitismo o por imposición, sino por contagio y convicción. Los cristianos debemos recuperar una vida de testimonio comprometido. El quinto libro del Nuevo Testamento, los Hechos de los Apóstoles, es claro al respecto cuando dice: “mirad cómo se aman”. Las comunidades cristianas y los cristianos debemos dar testimonio comprometido en la sociedad secular de nuestra experiencia de resucitados. Sólo el amor salva. Sólo el compromiso por los más débiles es testimonio del verdadero amor. Sólo la opción radical por los más pobres y desfavorecidos del planeta hace realidad el verdadero evangelio de Jesús de Nazaret.

Los cristianos debemos ser sal en la sociedad para transformarla en una sociedad mejor, más humana, más solidaria, más fraterna, más digna.

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