NEUROMITOS

Los-neuromitosLas distintas neurociencias nos vienen advirtiendo de la existencia de falsas creencias con respecto al funcionamiento, composición y funciones del cerebro. A estas falsas creencias los neurocientíficos las llaman NEUROMITOS. El profesor Francisco Mora en su libro Neuroeducación. Sólo se puede aprender aquello que se ama, los define así: «mitos (hechos no reales) nacidos de la interpretación de datos científicos por personas con escasos conocimientos sobre la materia».

Hago una breve recopilación de los meuromitos más destacados por su proliferación y posibles consecuencias nocivas en las personas.

  1. Efecto Mozart: consiste en creer que escuchar una sonata de piano o una sinfonía compuesta por Mozart, frente al silencio o a escuchar una charla relajante, tiene el efecto de aumentar la capacidad de aprendizaje en los niños y también el efecto de facilitar el razonamiento abstracto de estudiantes universitarios. FALSO.

Lo que sí está demostrado es que escuchar y tocar un instrumento sí tiene beneficios cognitivos para las personas que lo hacen. Sólo escuchar no produce ningún beneficio claramente evidente. Escuchar y tocar al mismo tiempo, por el contrario, sí.

  1. “Inundar” de conceptos, vocabulario, memorización… el cerebro de los niños de hasta 2 años los hace más capaces cognitivamente en la edad adulta. FALSO.

Es una lectura incorrecta de un hecho neurobiológico, como la proliferación de las conexiones neuronales en los primeros años de vida. Quienes promovieron esta incorrecta idea no tuvieron en cuenta la falta de evidencia científica acerca de la relación entre este fenómeno neurobiológico de proliferación sináptica y el proceso de aprendizaje.

  1. Sólo se utiliza el 10% de la capacidad cerebral. FALSO.

Todavía hoy se venden programas educativos basados en este neuromito radicalmente falso. Como tantas propuestas milagrosas de automejorar las capacidades de una manera fácil y rápida, este es un camino estéril, ya que nada puede sustituir al lento y duro proceso de trabajo y la disciplina en el trabajo cuando se trata de aumentar las capacidades intelectuales o de otro tipo de cada uno.

  1. Cerebro izquierdo – cerebro derecho. Los dos hemisferios del cerebro (hemisferio derecho=cerebro creador; hemisferio izquierdo=cerebro analítico) trabajan de manera independiente y con preferencias por uno u otro tipo de cosas por aprender y de no hacer propiamente esta separación a la hora de enseñar los niños, y de un modo temprano, se les perjudica. FALSO.

No existe tal dicotomía en el cerebro. No ha cerebros derecho e izquierdo en las personas en condiciones normales, dado que la transferencia de información entre ambos hemisferios, a través del cuerpo calloso, es constante. La enseñanza en los primeros años debe ser global, de equilibrio de todas las potencialidades de un niño que se presentan en grados diferentes, como, de hecho, se hace en la actualidad.

  1. Existen talentos diferentes en los llamados “niños visuales”, “niños auditivos” o “niños cinestésicos”. Es decir, hay niños que aprenden mejor a través de percepciones visuales, auditivas o del movimiento corporal o gestual. FALSO.

Desde este neuromito incluso se llegó a crear programas, que se ofertaron a muchos maestros, basados en la conveniencia de enseñar de forma selectiva a los niños bajo estímulos predominantemente visuales, auditivos o cinestésicos. Lo cierto es que no se encontraron evidencias que demostraran lo efectivo de estas enseñanzas.

  1. El cerebro funciona como un ordenador. FALSO.

El cerebro humano es un producto actual, no final, del proceso evolutivo, que ha llevado muchos millones de años de azar y reajustes constantes, de prueba-error, en el duro banco experimental de la evolución biológica. El cerebro humano no es una máquina. Opera de un modo totalmente diferente a un ordenador. Comparado a la relativa rigidez de un ordenador a la hora de resolver problemas, el cerebro posee infinitas vías para resolverlos y, sobre todo, los cerebros operan sobre la base de significados emocionales y de conciencia que no alcanzaría ningún diseño computacional.

  1. Se debe hablar bien una lengua antes de aprender más. FALSO.

Los niños que aprenden dos lenguas de sus padres desde el nacimiento no las confunden entre sí. Es más, los niños que aprenden dos lenguas al mismo tiempo adquieren ventajas cognitivas y potencian las estructuras lingüísticas de su cerebro para el aprendizaje de otros idiomas posteriormente.

  1. El cerebro del hombre y la mujer difieren en la forma en la que aprenden. FALSO.

No hay datos que ratifiquen esta afirmación. Y si eventualmente tal cosa fuera cierta, sería en tan pequeño grado que se vería difuminado por las propias diferencias individuales.

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